FRACTURA DE ANTEBRAZO EN NIÑOS

Las fracturas en el niño tienen características especiales: Su rápida consolidación y capacidad de remodelación, y que en su reducción quirúrgica deben respetarse los núcleos de crecimiento, es decir, los puntos del hueso por donde crece el niño. 

Las fracturas del cúbito y el radio corresponden aproximadamente al 4-6 % de todas las fracturas del niño. Ocurre con mayor frecuencia entre los 8 y 13 años. A menos que se trate de una fractura incompleta o en tallo verde, requiere la reducción abierta y fijación interna, es decir, cirugía. A diferencia de los adultos, en el niño se puede emplear en estas fracturas los alambres intramedulares, es decir, en la médula del hueso.

La fijación interna requiere generalmente anestesia general, y se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, con dos pequeñas incisiones para la inserción de los pines. La utilización de un aparato especial de rayos x conocido como intensificador de imágenes, hace mucho más sencillo la realización de esta cirugía sin realizar grandes incisiones.

 

El postoperatorio es variable, los alambres se retiran al conseguir en la radiografía signos de consolidación, que ocurre alrededor de los 3 meses, sin embargo el radio puede tardar más en hacer callo, por lo que puede prolongarse la inmovilización.

Es importante informar a los padres que el riesgo de refractura por una caída  es alto, y no deben participar en deportes de contacto por lo menos por 6 meses.

Las fracturas en tallo verde por lo general consolidan sin requerir tratamiento quirúrgico, por ejemplo esta niña de 3 años con una angulación de 16 grados en cúbito y radio va a remodelar sin necesidad de cirugía.

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